Madrid
637 253 321
Las Palmas
683 577 648
Cuando aparece una hernia cervical, lo más habitual no es solo “dolor de cuello”: suele venir acompañada de rigidez, sensación de carga en trapecios, mareos, cefalea tensional o incluso hormigueo y pérdida de fuerza que baja hacia hombro, brazo o mano. En muchos casos el problema se mantiene porque el cuello intenta “protegerse” con tensión constante, se altera la postura (pantallas, estrés, dormir mal, falta de higiene postural y desequlibrio biomecánico) y el nervio queda irritado, haciendo que cualquier gesto cotidiano (conducir, trabajar, entrenar o descansar) se vuelva incómodo.
En esta página encontrarás un enfoque de tratamiento pensado para reducir y eliminar síntomas, recuperar movilidad y control y, sobre todo, evitar recaídas. El objetivo no es solo eliminar: es ayudarte a entender qué está pasando, descargar lo que está sobrecargando la zona y reeducar el movimiento con un plan progresivo y seguro (según tu caso) para que vuelvas a tu día a día con más confianza, sin limitaciones y una base sólida de prevención.



Mareos e Inestabilidad

Falta de coordinación marcada

Piernas rígidas / espasticidad / calambres frecuentes

Pérdida de sensibilidad extensa

Problemas de control urinario o intestinal

Debilidad importante o que va empeorando en brazo/mano/piernas
Las lesiones cervicales pueden ocurrir con cualquier seguimiento, pero son más frecuentes en la zona baja una vez que estos discos son responsables por soportar mayor carga y consecuentemente mayor estrés, que alteran sus capacidades funcionales.
C4-C5, C5-C6 y C6-C7 son las vértebras cervicales bajas (la parte media-inferior del cuello). Cuando una hernia se describe en alguno de estos seguimientos descritos anteriormente significa que el problema está en el disco situado entre esas vértebras, justo en esta zona del cuello que soporta mucha carga y movimiento. Por eso es uno de los puntos donde con más frecuencia aparece una hernia discal cervical.
En ese nivel, el disco puede protruir o herniarse hacia atrás y irritar/comprimir una raíz nerviosa cercana (y en casos habituales, estrechar el canal donde va la médula). Lo importante es entender que “C4-C5, C5–C6 y C6–C7” no son los únicos espacios que pueden ser afectados. Es un nombre técnico para indicar dónde está el origen del problema y por qué, desde ahí, pueden aparecer molestias que no se quedan solo en el cuello.


Una hernia discal cervical es un problema que aparece cuando uno de los discos del cuello, que actúan como una especie de “amortiguador” entre las vértebras, se desplaza o se daña y empieza a presionar una zona cercana. Esto puede provocar dolor en el cuello, sensación de rigidez y, en algunos casos, molestias que se extienden hacia el hombro, el brazo o la mano.
Dicho de forma sencilla, ocurre cuando una parte del disco sale de su sitio y empieza a irritar estructuras que no debería. Dependiendo de cada persona, puede notarse como dolor, hormigueo, debilidad o limitación para mover el cuello con normalidad.


Este método es aplicado en Tres Fases, compuestas, cada una de ellas, por una serie de ejercicios, propios del MORFT®, que tienen por objeto la prevención, la corrección postural, la recuperación funcional, el reacondicionamiento físico y el reequilibrio biomecánico del cuerpo como un todo, y en especial, de la columna vertebral, siendo aplicados de manera progresiva y adaptada a cada sujeto, siempre respetando su individualidad biológica.
MORFT® nace con el objetivo de ayudar a restablecer la armonía entre la flexibilidad, la elasticidad, la fuerza y la resistencia, cuatro pilares esenciales que forman lo que llamamos el “Cuaternario de la Vida”, aportando al cuerpo las capacidades que necesita para rendir y funcionar de forma correcta.
No te quedes con el dolor, contáctanos y te orientaremos para adaptar tu caso a la mejor solución personal posbile.