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La hernia discal dorsal suele dar un cuadro mucho más complejo de lo que parece a simple vista. No siempre se presenta como una molestia localizada en la columna: es frecuente notar dolor profundo en la parte media de la espalda, opresión torácica, sensación de tirantez alrededor de las costillas o incomodidad al permanecer mucho tiempo sentado, girarte, respirar hondo o mantener ciertas posturas. A menudo, el cuerpo responde limitando el movimiento de forma automática, cargando musculatura cercana y generando una sensación continua de bloqueo que acaba afectando al descanso, al trabajo y a gestos cotidianos que antes pasaban desapercibidos.
En esta página abordamos la hernia discal dorsal desde una perspectiva orientada a calmar la irritación, mejorar la función de la zona y favorecer una recuperación estable en el tiempo. La idea no es quedarse solo en tapar las molestias, sino identificar qué factores están perpetuando el problema, mejorar la mecánica corporal y ayudarte a recuperar confianza con una progresión adaptada a tu situación. Así buscamos que puedas retomar tus actividades con menos limitación, más sensación de control y una estrategia realista para reducir el riesgo de que el problema vuelva a frenarte.



Dificultad progresiva para caminar

Pérdida clara de fuerza en piernas

Alteración importante de la sensibilidad por debajo de la zona dorsal

Problemas de equilibrio o corrdinación

Cambios en el control urinario o intestinal

Síntomas neurológicos que avanzan rápidamente
D5, D6, D7, D8, D9, D11 y D12 son vértebras dorsales (la parte media de la espalda). Cuando una hernia se describe como D5–D6, D7–D8, D8–D9 o D11–D12, significa que el problema está en el disco situado entre esas vértebras, justo en esta zona del tronco. Aunque las hernias dorsales son menos frecuentes que las cervicales o lumbares, pueden provocar dolor en la espalda, rigidez y molestias que a veces rodean el pecho o se notan alrededor de las costillas.
En ese nivel, el disco puede protruir o herniarse hacia atrás y irritar/comprimir nervios cercanos o, en los casos más delicados, afectar estructuras del canal medular. Lo importante es entender que “D5–D6 / D7–D8 / D8–D9 / D11–D12” no es solo una forma de nombrarla: indica dónde está el origen del problema y por qué, desde esa zona dorsal, pueden aparecer síntomas que no siempre se quedan solo en la espalda.


Una hernia discal dorsal aparece cuando uno de los discos que están en la parte media de la espalda se desgasta, se rompe o se desplaza un poco y empieza a presionar una zona cercana. Estos discos funcionan como una especie de almohadilla entre las vértebras, así que cuando uno falla puede provocar dolor en la espalda, rigidez y, en algunos casos, molestias que rodean el pecho o las costillas.
Dicho de forma sencilla, pasa cuando una parte del disco sale de su sitio y empieza a irritar nervios o estructuras que no debería tocar. Dependiendo de la persona, puede notarse como presión, quemazón, pinchazos, hormigueo o incluso sensación de debilidad si el problema va a más. Aunque no es de las hernias más habituales, conviene prestarle atención porque a veces sus síntomas se pueden confundir con otros problemas musculares o de la zona del tronco.


El método MORFT® se desarrolla a través de tres etapas de trabajo, organizadas de forma progresiva y adaptadas a la situación de cada persona. En cada fase se utilizan ejercicios específicos del propio método, orientados a mejorar aspectos clave como la higiene postural, la funcionalidad del movimiento, la capacidad física y el equilibrio mecánico del cuerpo. Todo ello se aplica respetando el punto de partida de cada paciente y buscando una evolución segura y controlada.
La finalidad de MORFT® es ayudar al cuerpo a recuperar una mejor relación entre movilidad, elasticidad, fuerza y resistencia, cuatro bases esenciales para que la columna y el resto de estructuras trabajen de manera más eficiente. A partir de este enfoque global, no solo se busca aliviar una molestia concreta, sino también favorecer un funcionamiento más estable, equilibrado y preparado para las exigencias del día a día.
No te quedes con el dolor, contáctanos y te orientaremos para adaptar tu caso a la mejor solución personal posbile.